Alégrate, llena de gracia, amada de Dios, Contigo está, contigo está el Altísimo. Salve María, pues Dios te ha elegido a ti, por tu humillación. Tu seno concebirá, un hijo darás a luz, Jesús le nombrarás. Grande será Jehosua, hijo del Altísimo, así le llamarán. El trono de David, Dios le dará, reinará por siempre, y su reino no tendrá fin. ¿Cómo podrá suceder esto, puesto que yo no conozco varón? Descenderá el poder de lo alto y te cubrirá su Santo Espíritu caerá sobre ti. Por eso al que ha de nacer, lo llamarán consagrado de Dios hijo de Dios, Rey y Señor, Jesús será el Rey y Salvador. María, no temas, pues encontraste favor delante de Dios. Ecce ancilla Domini, Ecce ancilla Domini. Hágase en mí según tu Palabra, heme aquí Esclava yo soy de Yahvé, mi Dios, mi Señor (2).
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